El Perdón

Cuando no perdonamos a alguien, o aun a nosotras mismas, NOS MANTENEMOS CAUTIVAS.

“La principal persona perjudicada al no perdonar, es uno mismo. La falta de perdón le impide avanzar, crea sentimientos de rencor, odio e ira. La amargura y la tristeza comienzan a dominar a la persona y aún las lleva a un estado de depresión.” Gálatas 6:7-8.

La persona que no perdona siempre pierde. Guardar resentimiento es como agarrar una serpiente del cascabel por la cola. Con seguridad que le va a picar. El veneno de la amargura comienza a esparcirse por toda su vida y todas las facetas de su personalidad provocando la muerte. Esta muerte tiene mucho más alcance que la muerte física, porque tiene el potencial de destruir los que están a su alrededor, al mismo tiempo que lo destruye a usted. Son personas que dicen: “¡Nunca lo voy a perdonar! ¡Esto me lo va a pagar! ¡Mejor que no se descuide, porque en la primera que me haga, me va a conocer!”

¿Cuál es Su Decisión?

Perdonar implica cuatro pasos:

  1. Debemos distinguir los hechos y considerarlos como cosas del pasado. Pronuncie: tomo la decisión de perdonar a… (nombre del ofensor/a) por… (causa o daño). Lo (la) perdono y lo (la) dejo libre.
  2. Debemos renunciar a las reacciones emocionales que esos hechos provocan. Cuando vengan a tu mente recuérdate que eres libre porque YA perdonaste. Dios nos ha dado dominio propio (2 Timoteo 1:7). EL PERDONAR ES UNA DECISIóN. Podemos cambiar nuestras reacciones pues están bajo nuestro control.
  3. Debemos cancelar el castigo (No buscar causar daño).
  4. Perdonar sin reservas, ¡completamente!

El perdón nunca está completo hasta que:

  1. Hayamos experimentado el perdón de Dios.
  2. Podamos perdonar a los que nos han ofendido.
  3. Podamos perdonarnos a nosotras mismas.

Es Muy Importante Perdonarnos a Nosotras Mismas

Necesitamos confesar y liberar el perdón hacia aquellos que nos han ofendido y lastimado, y perdonarnos a nosotras mismas, aun de sentimientos que hayamos tenido acerca de Dios, culpándolo de cosas que nos han sucedido. Jesús ya pagó el precio por todos sus pecados, él le ha hecho libre. Confiéselo y recíbalo en su corazón.

Es hora de poner el perdón en práctica ¡perdone y sera libre!

El perdonar NO es decirle a la persona que nos dañó que está bien lo que hizo, ¡es decidir SER LIBRE!

Una definición de Perdón es:

Mateo 18:23-35

“La acción de liberar a alguien de una obligación para con nosotras que es el resultado de una mala acción que nos perjudicó o ha dañado física, emocional y espiritualmente.”