13 Mitos

Sobre el Alcohol

  1. MITO: El alcohol te da energía.
    VERDAD: No, todo lo contrario. El alcohol es un agente depresivo, reduce la capacidad para pensar, hablar, moverse y todas las demás actividades que te gusta hacer.
  2. MITO: Todo el mundo reacciona igual al alcohol.
    VERDAD: No es del todo cierto. Existen muchos factores que afectan la manera en que tu cuerpo reacciona al ingerir alcohol: el peso corporal, el estado de ánimo, la bioquímica del organismo, las expectativas individuales, la hora del día, son unos pocos ejemplos.
  3. MITO: ¡Solo es una cerveza! No puede producir una lesión permanente.
    VERDAD: El alcohol consumido en forma frecuente y abusiva puede lesionar gravemente el sistema digestivo incluyendo el estomago y el hígado así como también puede causar lesiones al corazón y otros órganos importantes del cuerpo. Al final, también puede acortar la esperanza de vida de la persona.
  4. MITO: El alcohol te hace más “sexy.”
    VERDAD: Cuanto más se bebe, menos se piensa. El alcohol te relaja y te puede hacer más interesado en el sexo, pero también disminuye tu capacidad de pensar en las consecuencias. Los embarazos accidentales, el SIDA, las violaciones, los accidentes de tráfico, …no son nada “sexys.”
  5. MITO: El alcohol no es una droga.
    VERDAD: El alcohol reúne todos los requisitos de la definición de droga o sustancia psicoactiva, que cuando se introduce en el organismo provoca un cambio en su funcionamiento. Si el principal cambio ocurre en el psique y en la conducta se trata de una psicodroga, y es aquí en donde se clasifica al alcohol etílico.
  6. MITO: El alcohol es un estimulante.
    VERDAD: Mucha gente así lo cree porque con las primeras copas la persona se ve medio “achispada,” locuaz, desinhibida, pero ya explicamos antes lo que ocurre en realidad. El alcohol es una sustancia psicoactiva que deprime el sistema nervioso.
  7. MITO: Las personas que “aguantan mucho” corren menos riesgo de llegar al alcoholismo.
    VERDAD: Cuando decimos que a fulano “no se le sube” aunque tome mucho, se puede caer en este mito, pues se interpreta que “siendo más resistente” no lo dominará el alcohol. Pero esto no es verdad. Por el contrario, puede ser que la persona a quien nos referimos esté desarrollando ya la etapa del alcoholismo que se caracteriza por el fenómeno de la tolerancia.
  8. MITO: Una zambullida en agua fría le devuelve sobriedad al sujeto embriagado.
    VERDAD: Una zambullida en agua fría puede convertirlo en un sujeto embriagado muerto. Alguien que ha estado bebiendo, se normalizará solo después de que el hígado haya procesado todo el alcohol y eso lleva tiempo. Una zambullida en agua fría lo pone en riesgo de sufrir hipotermia.
  9. MITO: Las personas que sólo beben cerveza no pueden llegar a ser alcohólicas.
    VERDAD: La cerveza, al igual que el vino y los licores o bebidas destiladas (como pisco, tequila, mezcal, ron, brandy, coñac, vodka, ginebra, etc.) aunque en menor grado, también contiene alcohol. Esto significa que consumirla abusivamente tiene consecuencias negativas y produce daño al organismo y a la gente alrededor del que la consume.
  10. MITO: Beber alcohol sólo los fines de semana no provoca daño.
    VERDAD: El daño que provoca el alcohol depende principalmente de la cantidad que se ingiera o del llamado “patrón de consumo,” es decir, la forma en que se hace. No es lo mismo que un adulto sano consuma un par de copas un fin de semana, que un joven beba en las fiestas hasta embriagarse. Si se consume a esta edad, todos los fines de semana, en grandes cantidades, se estará en mayor riesgo de hacerlo un hábito, provocando daño a sus órganos, como el hígado y el cerebro.
  11. MITO: El consumo de drogas es un problema mayor que el consumo de alcohol.
    VERDAD: Como en nuestra cultura el alcohol es una sustancia legal, se ha tendido a minimizar las consecuencias negativas de su consumo. Las consecuencias derivadas del consumo abusivo de alcohol son múltiples: daño a la salud, pérdida del trabajo, violencia intrafamiliar, etc.
  12. MITO: El alcohol daña por igual a los hombres y a las mujeres.
    VERDAD: La mujer tiene, en general, menor peso que el hombre y, en consecuencia, el tamaño proporcional de sus órganos es más pequeño. Por lo tanto puede generar más rápidamente deterioro de sus funciones con menores cantidades de alcohol y caer en el alcoholismo más rápidamente que el hombre. También los efectos del alcohol son más perjudiciales en los niños y jóvenes, provocando más daño que a los adultos, pues están en proceso de crecimiento y desarrollo y sus órganos (cerebro, hígado, páncreas) son muy vulnerables al efecto del alcohol.
  13. MITO: El alcoholismo es una enfermedad de gente adulta.
    VERDAD: El alcoholismo es la dependencia al alcohol. La dependencia se ha descrito como el impulso descontrolado por consumir una sustancia, en este caso el alcohol, en forma continua o periódica, a fin de experimentar sus efectos y evitar el malestar producido por la privación. Junto a la dependencia se da el fenómeno de la tolerancia, que es la necesidad de consumir cada vez mayores cantidades de alcohol para lograr los efectos inicialmente esperados.

    Si el consumo de alcohol se inicia a edades tempranas, la curva de la tolerancia se desarrolla con mayor rapidez y, por lo tanto, la dependencia aparece muy precozmente. Es decir, el alcoholismo está más relacionado con la cantidad de alcohol que se ha consumido y con el tiempo de consumo, que con la edad.
Un porcentaje importante de jóvenes que se encuentran ahora en proceso de rehabilitación empezaron a consumir bebidas alcohólicas a corta edad, sólo los fines de semana, sin tener clara conciencia de lo que les estaba pasando.